Arte Para Amarte

 

Hay amores que entienden de naturaleza, que saben escuchar el eco del viento, que siembran raíces tan fuertes como un árbol de Ceiba, que fluyen como el agua, porque confían en su cauce, en su ritmo.

Esta historia, la de Natalia y David, Es tan amplia y profunda como el mar.

 

 

LA HISTORIA

Hay un álbum lleno de fotos de cuando fueron amigos. Porque primero fueron amigos. Los mejores. Los incondicionales. Esas fotos dicen que ella tenía 15 años y él, 17. Se conocieron cuando el mejor amigo de David la invitó a salir y el destino —que a veces hace lo que se le antoja— logró que aceptara para que pudieran encontrarse. Entonces, se volvieron inseparables.

Cuando miran hacia atrás, ven una vida genuina y feliz. Un par de adolescentes volviéndose amigos y al mismo tiempo, volviéndose amor. David iba a la casa de ella todos los días: veía tenis con Ricardo, el papá; cocinaba con Adriana, la mamá o le ayudaba a Natalia a cortar telas porque en ese entonces, ella vendía ropa. Un par de amigos, hasta que un día llegó un beso. Y después otro. Y después, en el Parque del Café, en una montaña rusa, un seamos novios. Pasarían tres años juntos, descubriendo que se querían como se quieren los verdaderos: sin prisa. Pasarían después, tres años distanciados, ella en Medellín estudiando Diseño de Modas y él en la Manizales de ambos, haciéndose administrador de empresas. Tres años donde cada uno tomó un rumbo, donde conocieron otras personas, otras familias, donde vivieron lejanos al otro.

Reencontrarse

Tres años de lejanía y, de nuevo, el destino haciendo sus antojos los reencontró en un paseo. Se habían extrañado tanto que el regreso se sintió natural, espontáneo, necesario. No solo la extrañó a ella, sino que también le faltó su familia: esa familia que supo quererlo desde el principio y que él quiso de vuelta. Esa y no otra: la de Ricardo Botero y Adriana Toro, los papás que decidieron adoptar —con un mes de nacida— a Natalia y a Alejandro. Esa familia, que siempre fue la suya. A ella le pasó lo mismo. Extrañó su tiempo con él, su calma, su lado racional, su temperamento sereno.

Ese ir y venir, tan propio del agua, lo supieron entender de la mejor manera para que hoy, después de todo, después de tanto, lleven cinco años y medio y tres de ellos viviendo juntos.

Primero fueron amigos. Los mejores. Los incondicionales. Después fueron el amor. Los cómplices. La vida. El agua

EL CONCEPTO: ARTE PARA AMARTE

Se parecen en poco. Ella acelerada, intensa, se sumerge en sus ideas. Él cauteloso, sereno, piensa cada punto y cada paso. Ella más expresiva, él más de silencios. Natalia madruga. David duerme. Natalia va al gimnasio. David practica golf, natación. Ella tan de afán, él tan pausado. Se parecen en poco, pero se encuentran en la vida, en la cotidianidad, en el amor. En su gato Apolo, que adoran. En el tiempo en familia, que tanto anhelan. En los amigos, que comparten. En la comida, que les gusta que sea equilibrada. En los viajes, que incluyen naturaleza. Se encuentran en el arte de Entreaguas, la marca que Natalia creó y que él dirige.

Se encuentran cuando creen que son un nosotros único, auténtico. Que Natalias y David hay muchos, muchísimos en el mundo, pero ellos son un universo propio. Por eso, no quisieron ser Natalia y David para su matrimonio. Quisieron, mejor, un nombre que los representara, que los diferenciara de tantas enes y tantas des. Un nombre que reflejara que siempre están más allá. Un nombre que es el lugar donde se encuentran, donde son: Arte para Amarte.

Le surgió a David, tan hábil en el juego de palabras y lo materializó Natalia, tan diestra en volver todo tangible. Un nombre. Un lugar. Un significado. Un título. Un hashtag. Un universo. Un cuadro inmortal, como el arte mismo.

LAS INVITACIONES

Natalia pinta desde que tiene diez años. El arte fue —y es— su búsqueda, su camino. Entreaguas es apenas una muestra de su espíritu artístico. También vende cuadros. Es una artista dedicada, que necesita ver que sus ideas surgen.

Para las invitaciones, quisieron algo especial, algo que sin palabras les dijera a cada una de las personas lo importantes que son, la buena compañía que significan, el cariño que les tienen. Lo lograron: la invitación es una caja en Earth Pack pintada en acrílico con resina, que semeja un lienzo; que parece el mar con un cielo atardecido. Una obra. Dentro, se encuentran una pieza tejida en macramé que se puede usar como llavero y tres tarjetas teñidas: la del nombre, Arte para Amarte; la de los detalles, que explica la gama de colores para el vestuario, la fecha, la hora y otras especificaciones; y la de la víspera, que invita a una reunión el día antes en La Cúpula, un rooftop de Manizales.

Aunque ella es la que pinta, la artista; él es el apoyo incondicional, el que la ayuda todo el tiempo. Él mezclaba colores, ella los volvía cielo. Él terminaba de armar las cajas que ella doblaba. Él metía las tarjetas cuidadosamente y les echaba el aroma cítrico, ella escribía una nota personalizada para cada invitado. Un proceso de dos. Un mes y medio. 220 invitados. 140 cajas. 140 obras de arte. 140 muestras de amor.

 

EL VESTIDO BY ENTREAGUAS

De todo lo que Natalia adora de su vida, diseñar está dentro de los cinco primeros lugares. Su inspiración no se agota porque la encuentra en lo cotidiano, en la vida misma y estar viva, poder gozarse este universo, es un milagro que agradece todos los días. Para su vestido tenía claro que quería versatilidad. Libertad. Entreaguas como centro. Verse a ella misma como lo que se siente.

Quería que fuera muy artístico, que estuviera compuesto por cuatro piezas para transformarlo en varios momentos. Para la parte superior, un body que semejaba unas hojas tejidas sobre la piel. Para la parte inferior, dos faldas: la primera más cómoda, la de encima con más cuerpo, más amplia, con cola. Ambas sueltas, con movimiento… La cuarta pieza fue una capa larga en seda (como todo el vestido) que tenía un tejido atrás en macramé.

Esas cuatro semanas donde su equipo se dedicó a tejer, valieron la pena, la alegría: su vestido resultó siendo el mismo que imaginó. Disruptivo, con alma de agua, dos distintos con la esencia de uno mismo. Por eso, después de la ceremonia se cambió la capa imponente por otra más liviana y durante el primer baile se quitó la falda de encima para fluir con la más ligera. Es común en esta historia notar que cada punto va coincidiendo con otro, que entre todos tejen el significado de lo que son Natalia y David.

EL TRAJE BY MARIA ZULETA + ENTREAGUAS

En total, Natalia diseñó 47 vestidos, pero nunca supo del traje de David. Al estilo de María Zuleta se le unió el equipo de Entreaguas para darle ese toque de telas teñidas que tanto representa a la marca. El resultado fue una sorpresa para ella, que no sabía nada y, también, un traje simbólico, con historia de agua.

DECORACIÓN BY EXPERIESENSE

Arte para Amarte, ese nombre que eligieron para contar su historia fue el comienzo de otra más: Entreaguas Experiesense, su nueva empresa, su nueva marca, su nuevo rumbo. Toda la decoración estuvo guiada por atardeceres, por mares, por esos colores que pinta la naturaleza cuando el sol cae. Fue un universo donde el arte y el amor por él se trenzaron: de varios árboles colgaron brochas, hubo abanicos pintados, varios cuadros, las mesas se llamaron cosmos, aire, energía, constelación, galaxia, universo… 15 lámparas en macramé alumbraron el salón, a cada servilleta la envolvió una manilla que decía Arte para Amarte.

Una decoración hecha a mano por artesanas cabeza de hogar, teñida con una dedicación precisa y, además, cero desperdicios: cada pieza se volverá a usar.

 

COMIDA

Después de la ceremonia, el coctel. Una mesa grande de carnes frías, quesos, frutas y unos bailarines vestidos con trajes de Entreaguas que jugaban —al estilo Circo del Sol— con fuego y otros que representaban la tierra, el agua, el aire. Los acompañaba un violinista: danza y música, el arte —de nuevo— como foco y centro de esta celebración. Mientras tanto, los invitados probaron los dos cocteles que desarrollaron especialmente para ese día: uno a base de aguardiente y otro a base de ron. Ambos saborizados con lulo, naranja, cúrcuma, menta, anís; los ingredientes que componen el aroma de Experiesense.

Para la comida eligieron paella de carnes y de mariscos y para el postre una mesa de tortas que parecían obras de arte.

Después de la comida, vinieron las palabras de la mamá de Natalia, que habló de la vida como un continuo regalo: Ricardo, su esposo; Alejandro, su primer hijo adoptado; Natalia, su segunda hija adopatada; Mariana, la hermana de Alejandro que vive en Francia, pero no descansó hasta encontrarlo y conocerlo; Emanuel, el gran amor de Mariana y David, el gran amor de Natalia. Todas las personas que han llegado a su vida han sido regalos: de amor, de aprendizaje, de alegría, de trascendencia. Agradeció a todos por la compañía, por el cariño inmenso y, claro, los abrazos, las lágrimas, las sonrisas cómplices, las miradas se volvieron recuerdos indelebles.

LA FIESTA

Todos los días, cuando la alarma del celular dice que hay que despertarse, en la casa de Natalia y David suena Sorprenderte, esa canción romántica que canta Fonseca. Ese día la bailaron delante de todos sus invitados. La bailaron con un cariño y una mirada fija porque no querían —no quieren— olvidar que esas palabras las sienten propias. Los refleja. Los conecta.

 

Amanecer siempre sirviéndole a la vida,
y sonreír para darte los buenos días.
A sorprender con una muy buena palabra,
eres mi fuerza y lo que siempre me motiva,
mi inspiración llega cada vez que regresas,
le das el aire a mis mañanas y a mis huellas,
es mi pasión quererte y que tú a mí me quieras,
las cosas simples son la base de la vida.
Sorprenderte, hoy quiero sorprenderte,
para tenerte cerca cada día más.
Y entenderte, para poder quererte,
hoy te agradezco que en tu vida pueda estar.

 

Para el resto de la noche estaba Andrés Paternina, de La Movida de Cartagena, porque Natalia y David son fiesteros, enérgicos, su grupo de amigos también. Porque les gusta celebrar, cantar, bailar. Porque cuando están en modo fiesta no hay nadie que los pare. Por eso quisieron una hora loca distinta: volvieron los bailarines artísticos, repartieron balacas y turbantes, Natalia se puso una falda de tiras y a esa fiesta que había empezado desde el día anterior, se la bailaron, se la cantaron, se la disfrutaron. Pero el momento cúspide llegó cuando Alejandro, el hermano de Natalia se subió a la tarima y cantó unas seis canciones de plancha. Natalia y David también subieron. La energía de las personas aumentó. Aunque Natalia repite, una y otra vez, que ese día fue una oda a la felicidad; cree que ese momento: su hermano cantando, la gente sonriendo, David y ella con el corazón en todo el cuerpo es su recuerdo más especial, más trascendental, más profundo. La vida entera cupo ahí.

. . .

 

ESTE TEXTO FUE ESCRITO POR JULI LONDOÑO PARA LLM.

(EN INSTAGRAM LA ENCUENTRAN COMO @CARECOCO). HERMANA DE PABLO, DE SANTIAGO, DE FELIPE. PERIODISTA, ENAMORADA DE LAS LETRAS HECHAS LIBROS, HISTORIAS, VIAJES, CANCIONES DE SABINA. SU FIRMA TIENE –SIEMPRE– UN ESPACIO EN LAS PÁGINAS DE ESTA LIBRETA MORADA.